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Entre copas

Entre copas

Entre copasEsta es la historia de Patrick, un joven muy emprendedor a quien las limitaciones con las que ha llegado al mundo no pudieron frenar en ningún momento de su vida. Patrick es mudo, pero eso nunca fue un impedimento para que llegase a ser muy apreciado en su comunidad y muy respetado en su trabajo.

Este joven tiene una ocupación muy particular. Es bartender en uno de los locales nocturnos más exclusivos de su ciudad. La habilidad de Patrick para combinar sabores, y presentar las técnicas de modos novedosos cada noche, lo convirtieron en uno de los atractivos principales no solo del lugar en el que trabaja sino de toda la vida nocturna de la ciudad. Pero además de su dominio de las proporciones a Patrick se le da muy bien otro tipo de composición. Él aprendió a hacer música con las copas, más que eso, desarrolló todo un lenguaje para comunicarse con sus amigos y familiares, así como en su trabajo, mediante los agudos que consigue pasando el dedo por el borde de las copas.

Él siempre cuenta en su área de trabajo con cuatro copas brillantes de diferentes tamaños y tipos de cristal con las que se comunica con las personas que tiene a su alrededor (cuando la música lo permite), y con estas copas logra un nivel de independencia en la comunicación que, dentro de su círculo en el que las personas se han propuesto aprender los significados de los diferentes tonos, pueden desarrollar una conversación bastante fluida sobre los temas cotidianos.

Esta historia, como muchas otras, nos deja ver que las limitaciones humanas se encuentran más en la mente que en el plano físico. Muchas personas se cohíben por problemas que suelen ser más fáciles de afrontar que las situaciones verdaderamente complicadas de otros.

Leyenda corta del excursionista enojado

Leyenda corta del excursionista enojado

Leyenda corta del excursionista enojado

César aprovechaba su periodo vacacional para irse a pasear al bosque y así dejar de lado aunque sea por una semana las presiones del trabajo y de la vida citadina. Su sitio preferido era un valle poco explorado en el que el agua aún era cristalina y los árboles inundaban el paisaje con su bellísimo follaje. En su mochila, llevaba una grabadora de mano en la que por las tardes grababa leyendas cortas para niños, ya que le gustaba ir de vez en vez a los orfanatos para leerles cuentos a los infantes.

En sus leyendas cortas para niños se intercalaban valores que a su vez ayudaban a formar una moraleja. Buscó un lugar cómodo en el cual pudiese pasar varias horas hablando sin ser molestado. Se recargó en un grueso tronco y oprimiendo el botón de “REC” se puso a hablar de las cosas que veía.

No obstante, la paz y la quietud que César había conseguido al llegar ahí se vio ensombrecida gracias al graznido de un pato negro que apareció de repente. El animal actuaba erráticamente y sin razón alguna comenzó a atacar al campista, picoteándolo por doquier.

– ¿Qué te pasa, estás loco? No soy un cazador, sólo soy una persona que trata de reposar.

Obviamente el animal no entendió una palabra de lo que el hombre decía y siguió atacándolo sin detenerse.

Poco a poco César fue perdiendo la paciencia. A tal grado que en un arrebato de furia tomó su mochila y le asestó un golpe al pato con tal precisión que éste se desplomó hacia el suelo sin poder frenar la caída con sus alas.

El hombre se incorporó en su asiento y casualmente alzó la mirada hacia una rama del árbol. En ese lugar descansaba un nido con cuatro huevos. Prestamente se cercioró de que el pato no hubiera fallecido.

Afortunadamente el palmípedo sólo había quedado un tanto aturdido y pronto emprendió el vuelo, únicamente que esta vez sin molestar a César.

Por su parte, con lo sucedido el hombre vio que el supuesto “ataque” fue solamente un recurso del animal para proteger a sus futuros hijos.

Moraleja, cuando surja un conflicto entre dos partes, es importante que antes de iniciar una discusión sean escuchados ambos puntos de vista.

Leyenda de terror la sala 13

Leyenda de terror la sala 13

Leyenda de terror la sala 13

El otro día mientras venía de regreso del gimnasio, recordé una de las aterradoras leyendas de terror que me sucedieron cuando trabajé en el cine de mi colonia. Se trataba de uno de esos grandes complejos en donde puedes encontrar más de 20 salas juntas.

El salario que ahí me daban servía para comprar algunas cosas del colegio y además para poder salir a pasear con mi novia los fines de semana. Otra cosa que me encantaba de laborar en aquel lugar era que podía ver la película de estreno que yo quisiera, sin desembolsar un centavo.

De todos mis compañeros, recuerdo que Jorge era el que mejor me caía. Las modulaciones que hacía con su voz para contarnos aterradoras leyendas de terror, eran dignas de un actor profesional.

Hablando de algunas cosas raras que me sucedieron en ese cine, no me puedo sacar de memoria el hecho de que la sala marcada con el número trece, siempre estaba cerrada. Le pregunté a Miriam (otra de mis compañeras) cuál era el motivo de eso, a lo que ella me respondió:

– Lo que sucede es que ahí murió una señora hace muchos años.

– ¿Y eso qué tiene que ver? Murió de causas naturales, supongo.

– Si, pero su deceso se produjo durante la premier de una cinta de terror. Los asistentes pensaron que eso había sido planeado por los propietarios del cine para llamar la atención. Sin embargo, cuando vieron que las luces se encendieron y que rápidamente ingresaron a la sala camilleros y paramédicos la cosa cambió.

– De todos modos, eso no responde mi pregunta del todo.

– La mantenemos clausurada, ya que después de la muerte de la señora, los empleados comenzaron a ver fantasmas en el cuarto de proyección e inclusive en algunas butacas.

– Un día me deberías prestar la llave para entrar y a ver si me asustan a mí también. Le dije riendo sarcásticamente, mientras movía la manija de la puerta de la sala 13.

Inmediatamente después de pronunciar esa línea, hubo una falla en la energía eléctrica y el candado del portón se cayó al piso. Momentos más tarde, regresó la luz.

Jamás volví a tocar el tema.

El extraño viaje

El extraño viaje

El extraño viaje
Estábamos con Julia atravesando una carretera que nunca habíamos recorrido hasta entonces, cuando en un momento nuestro coche comienza a funcionar mal y me veo obligado a parar a un costado del camino por el cual veníamos. Al ver con detenimiento las causas de las fallas que ocasionaron ese mal funcionamiento, me di cuenta que el motor se había fundido, por lo que era preciso de un mecánico para solucionarlo.

Al ser de noche tuvimos que sacar nuestras pertenencias del auto y dirigirnos hacia una posada que habíamos visto a unos metros de donde se nos había parado el coche. Al ingresar y hablar con el encargado comenzamos a predecir cosas malas, puesto que el mismo atendía de muy mala manera a los clientes, y no mostraba interés por apiadarse de lo que nos había ocurrido.

Finalmente conseguimos alojarnos en una habitación por la noche, en donde logramos dormirnos rápidamente por el agotamiento que teníamos. A la mañana siguiente nos despertamos y hablando nos dimos cuenta que ambos habíamos dormido muy mal debido a las pesadillas que tuvimos, algo verdaderamente extraño.

Al despertarnos y pedirle al encargado un teléfono para hablar con un mecánico que se encontrara cerca, el mismo se reía y no me prestaba atención a mis exigencias, es por ello que me enoje y fui afuera a ver el auto. Cuando salgo a la carretera miro que el auto estaba temblando, y que las puertas se abrían y cerraban, algo que me asustó demasiado, es por ello que con Julia nos dimos vuelta para ver si el encargado estaba viendo lo mismo, pero en ese lugar no había nada, y simplemente era un basurero.

Quienes nos encontraron a la mañana del día siguiente, aseguraron que todas nuestras cosas estaban desparramadas por toda la carretera, y que estábamos dormidos con una gran contusión por haber chocado el auto. Este es sin duda uno de mis relatos de terror que no me cansaré de contar a mis hijos, por haberlo vivido en carne propia.