Relatos y cuentos

Leyenda de las semillas malditas

Leyenda de las semillas malditas

Leyenda de las semillas malditas

Esta leyenda que voy a contarles surgió después de un intercambio de regalos entre amigas. Algunas veces las personas se ponen de acuerdo con antelación sobre cuál sería el regalo que les gustaría recibir en esa fecha. No obstante, éste fue llevado a cabo de manera tradicional, es decir, cada quien podía regalar lo que quisiera.

A Ariadna le tocaron unas sandalias de plástico, a Leticia una bolsa de mano, a Rosa un libro que contenía su leyenda favorita y finalmente a Marisol le dieron un juego de botánica.

– ¿Es una broma? Qué voy hacer con esto. Expresó muy molesta.

Sin embargo, sus amigas no paraban de reír asegurándole que con esas semillas prácticamente estaría en condiciones de convertir su jardín en una huerta.

– Mari, a ti te fascina la naturaleza y además eres vegetariana ¿qué más puedes pedir? Mencionó Rosa en tono burlón.

– Muy bien, si es tan divertido les propongo algo. Sacaré de la caja una bolsa de semillas y las plantaré aquí mismo. Si estas germinen, las perdonaré y seguiremos siendo amigas, de lo contrario pueden olvidarse de mí. Replicó Marisol.

Todas estuvieron de acuerdo en la condición y dejaron que ella siguiera con el plan. Enterró las semillas en la tierra y las regó con un poco de agua. En eso estaba cuando Leticia mencionó:

– Ya vieron, la bolsita que eligió Marisol no tiene etiqueta.

– ¿Qué raro? Dijo Ariadna.

– Bueno chicas, ya es muy tarde y mañana tengo que levantarme temprano, pues debo ir a trabajar. Nos vemos. Expresó Marisol.

La chica salió de ahí dejando a sus demás amigas conversando. Saliendo de trabajar la noche siguiente, Marisol fue a la casa de sus amigas únicamente para encontrar que éstas estaban muertas.

Las tres mujeres fallecieron de asfixia ya que tenían atadas a sus cuellos, unas raíces espinosas que provenían del sitio en donde había ella misma había plantado las semillas. Posteriormente los agentes la interrogaron con el fin de saber el origen de esa planta, a lo que ella respondió fuera de sí:

– Todo comenzó como una broma… Todo comenzó como una broma.

Entre copas

Entre copas

Entre copasEsta es la historia de Patrick, un joven muy emprendedor a quien las limitaciones con las que ha llegado al mundo no pudieron frenar en ningún momento de su vida. Patrick es mudo, pero eso nunca fue un impedimento para que llegase a ser muy apreciado en su comunidad y muy respetado en su trabajo.

Este joven tiene una ocupación muy particular. Es bartender en uno de los locales nocturnos más exclusivos de su ciudad. La habilidad de Patrick para combinar sabores, y presentar las técnicas de modos novedosos cada noche, lo convirtieron en uno de los atractivos principales no solo del lugar en el que trabaja sino de toda la vida nocturna de la ciudad. Pero además de su dominio de las proporciones a Patrick se le da muy bien otro tipo de composición. Él aprendió a hacer música con las copas, más que eso, desarrolló todo un lenguaje para comunicarse con sus amigos y familiares, así como en su trabajo, mediante los agudos que consigue pasando el dedo por el borde de las copas.

Él siempre cuenta en su área de trabajo con cuatro copas brillantes de diferentes tamaños y tipos de cristal con las que se comunica con las personas que tiene a su alrededor (cuando la música lo permite), y con estas copas logra un nivel de independencia en la comunicación que, dentro de su círculo en el que las personas se han propuesto aprender los significados de los diferentes tonos, pueden desarrollar una conversación bastante fluida sobre los temas cotidianos.

Esta historia, como muchas otras, nos deja ver que las limitaciones humanas se encuentran más en la mente que en el plano físico. Muchas personas se cohíben por problemas que suelen ser más fáciles de afrontar que las situaciones verdaderamente complicadas de otros.

Leyenda corta del excursionista enojado

Leyenda corta del excursionista enojado

Leyenda corta del excursionista enojado

César aprovechaba su periodo vacacional para irse a pasear al bosque y así dejar de lado aunque sea por una semana las presiones del trabajo y de la vida citadina. Su sitio preferido era un valle poco explorado en el que el agua aún era cristalina y los árboles inundaban el paisaje con su bellísimo follaje. En su mochila, llevaba una grabadora de mano en la que por las tardes grababa leyendas cortas para niños, ya que le gustaba ir de vez en vez a los orfanatos para leerles cuentos a los infantes.

En sus leyendas cortas para niños se intercalaban valores que a su vez ayudaban a formar una moraleja. Buscó un lugar cómodo en el cual pudiese pasar varias horas hablando sin ser molestado. Se recargó en un grueso tronco y oprimiendo el botón de “REC” se puso a hablar de las cosas que veía.

No obstante, la paz y la quietud que César había conseguido al llegar ahí se vio ensombrecida gracias al graznido de un pato negro que apareció de repente. El animal actuaba erráticamente y sin razón alguna comenzó a atacar al campista, picoteándolo por doquier.

– ¿Qué te pasa, estás loco? No soy un cazador, sólo soy una persona que trata de reposar.

Obviamente el animal no entendió una palabra de lo que el hombre decía y siguió atacándolo sin detenerse.

Poco a poco César fue perdiendo la paciencia. A tal grado que en un arrebato de furia tomó su mochila y le asestó un golpe al pato con tal precisión que éste se desplomó hacia el suelo sin poder frenar la caída con sus alas.

El hombre se incorporó en su asiento y casualmente alzó la mirada hacia una rama del árbol. En ese lugar descansaba un nido con cuatro huevos. Prestamente se cercioró de que el pato no hubiera fallecido.

Afortunadamente el palmípedo sólo había quedado un tanto aturdido y pronto emprendió el vuelo, únicamente que esta vez sin molestar a César.

Por su parte, con lo sucedido el hombre vio que el supuesto “ataque” fue solamente un recurso del animal para proteger a sus futuros hijos.

Moraleja, cuando surja un conflicto entre dos partes, es importante que antes de iniciar una discusión sean escuchados ambos puntos de vista.

Una segunda oportunidad

Una segunda oportunidad

Una segunda oportunidad

El amor es uno de los sentimientos más complejos que hay. Me atrevo a hacer esta aseveración porque súbitamente nos puede elevar hasta el grado máximo de felicidad, para luego hundirnos en la más profunda de las depresiones. Es por eso que me atrevo a compartir contigo una de mis más íntimas narraciones.

Mi relato pudiera parecer tan convencional como otras tantas narraciones que abundan por Internet sobre ese mismo tópico. Sin embargo, creo que a pocos hombres les ha pasado algo como lo que a mí me ocurrió. Conocí a Caridad cuando cumplí siete años. Lo sé porque justamente el día de mi cumpleaños sus padres se mudaron al edificio donde vivía.

Era una chiquilla simpática con la que pasé miles de tardes jugando de lo más entretenido. Mi mamá se enfadaba porque bajábamos corriendo las escaleras:

– ¡Niños! Tengan cuidado, no se vayan a caer.

Con el paso del tiempo, nos fuimos haciendo más y más cercanos. De hecho, Caridad fue mi confidente y mejor amiga hasta que me le declaré en su fiesta de 15 años. Le regalé un gran ramo de flores acompañados de una tarjeta de felicitación en donde expresaba todo lo que sentía por ella. Caridad la miró con extrañeza y me comentó:

– Tengo que pensarlo Josué, te pido que por favor me des unos días.

Yo estaba desesperado, no podía comer ni dormir, pensando en cuál sería su respuesta. Finalmente, me dijo que si quería ser mi novia.

Desafortunadamente, nuestro noviazgo solamente duró un par de meses, pues descubrí que me era infiel con un amigo que teníamos en común.

Le recriminé por su acción, argumentándole que no se debe jugar de esa manera con el corazón de alguien que lo único que ha hecho ha sido quererla.

A lo que ella respondió:

– Por supuesto que no mi amor. Perdóname. Me equivoqué.

Desde esa fecha, no pasa un día sin que me pida fervientemente que le dé una segunda oportunidad. Mas no sé si pueda llegar a dársela, pues la duda de qué otra infidelidad se vuelva a repetir continúa presente en mis pensamientos.

Leyenda de terror la sala 13

Leyenda de terror la sala 13

Leyenda de terror la sala 13

El otro día mientras venía de regreso del gimnasio, recordé una de las aterradoras leyendas de terror que me sucedieron cuando trabajé en el cine de mi colonia. Se trataba de uno de esos grandes complejos en donde puedes encontrar más de 20 salas juntas.

El salario que ahí me daban servía para comprar algunas cosas del colegio y además para poder salir a pasear con mi novia los fines de semana. Otra cosa que me encantaba de laborar en aquel lugar era que podía ver la película de estreno que yo quisiera, sin desembolsar un centavo.

De todos mis compañeros, recuerdo que Jorge era el que mejor me caía. Las modulaciones que hacía con su voz para contarnos aterradoras leyendas de terror, eran dignas de un actor profesional.

Hablando de algunas cosas raras que me sucedieron en ese cine, no me puedo sacar de memoria el hecho de que la sala marcada con el número trece, siempre estaba cerrada. Le pregunté a Miriam (otra de mis compañeras) cuál era el motivo de eso, a lo que ella me respondió:

– Lo que sucede es que ahí murió una señora hace muchos años.

– ¿Y eso qué tiene que ver? Murió de causas naturales, supongo.

– Si, pero su deceso se produjo durante la premier de una cinta de terror. Los asistentes pensaron que eso había sido planeado por los propietarios del cine para llamar la atención. Sin embargo, cuando vieron que las luces se encendieron y que rápidamente ingresaron a la sala camilleros y paramédicos la cosa cambió.

– De todos modos, eso no responde mi pregunta del todo.

– La mantenemos clausurada, ya que después de la muerte de la señora, los empleados comenzaron a ver fantasmas en el cuarto de proyección e inclusive en algunas butacas.

– Un día me deberías prestar la llave para entrar y a ver si me asustan a mí también. Le dije riendo sarcásticamente, mientras movía la manija de la puerta de la sala 13.

Inmediatamente después de pronunciar esa línea, hubo una falla en la energía eléctrica y el candado del portón se cayó al piso. Momentos más tarde, regresó la luz.

Jamás volví a tocar el tema.

Las narraciones

Las narraciones

Las narraciones

La gente acostumbra definir al término narraciones como un conjunto de ideas que guardan una cierta coherencia entre si y que al mismo tiempo se unen para contar una serie de eventos. Estos hechos pueden ser falsos o verdaderos aunque eso depende de lo que el autor nos quiera comunicar.

Las narraciones desde el punto de vista del escritor, tienen la función de lograr que las causas que se planteen en un principio, tengan una repercusión en el desenlace de la historia. Por eso, los cuentos cortos, leyendas y demás relatos breves son géneros que entran perfectamente en esta categoría.

Otro aspecto que afecta fuertemente a las narraciones es el ambiente social en el que se lleva a cabo la acción. Es decir, cómo va a ser recibida la historia contada por los diversos grupos sociales que interactúan de manera directa o indirecta sobre ese conflicto.

Por ejemplo, supongamos que alguien crea un breve ensayo sobre los acontecimientos ocurridos en el mundial de Brasil celebrado hace apenas unos cuantos meses, pero viéndolo desde la perspectiva de la gente que habita en ese lugar día a día.

Habrá algunos que les guste lo expresado en ese trabajo, sin embargo, existirá otro grupo que esté en total desacuerdo con lo expuesto.

Por esa razón, recomiendo que antes de empezar a redactar narraciones sobre hechos concretos, nos dediquemos un tiempo a crear nuestros propios cuentos, ya que de esa manera podremos formar poco a poco las herramientas que nos permitan expresarnos de mejor manera.

Una forma muy sencilla que tienes para iniciarte en el mundo de las letras es recolectando mitos o leyendas de tu comunidad, pues esas historias al haber sido pasadas de boca en boca, te dan la oportunidad de añadirle o quitarle elementos en función de la situación.

Próximamente en este blog te presentaremos varias historias que esperamos que ayuden a sacar a ese literato que vive dentro de ti, pero que no le has dado la oportunidad de salir.

El extraño viaje

El extraño viaje

El extraño viaje
Estábamos con Julia atravesando una carretera que nunca habíamos recorrido hasta entonces, cuando en un momento nuestro coche comienza a funcionar mal y me veo obligado a parar a un costado del camino por el cual veníamos. Al ver con detenimiento las causas de las fallas que ocasionaron ese mal funcionamiento, me di cuenta que el motor se había fundido, por lo que era preciso de un mecánico para solucionarlo.

Al ser de noche tuvimos que sacar nuestras pertenencias del auto y dirigirnos hacia una posada que habíamos visto a unos metros de donde se nos había parado el coche. Al ingresar y hablar con el encargado comenzamos a predecir cosas malas, puesto que el mismo atendía de muy mala manera a los clientes, y no mostraba interés por apiadarse de lo que nos había ocurrido.

Finalmente conseguimos alojarnos en una habitación por la noche, en donde logramos dormirnos rápidamente por el agotamiento que teníamos. A la mañana siguiente nos despertamos y hablando nos dimos cuenta que ambos habíamos dormido muy mal debido a las pesadillas que tuvimos, algo verdaderamente extraño.

Al despertarnos y pedirle al encargado un teléfono para hablar con un mecánico que se encontrara cerca, el mismo se reía y no me prestaba atención a mis exigencias, es por ello que me enoje y fui afuera a ver el auto. Cuando salgo a la carretera miro que el auto estaba temblando, y que las puertas se abrían y cerraban, algo que me asustó demasiado, es por ello que con Julia nos dimos vuelta para ver si el encargado estaba viendo lo mismo, pero en ese lugar no había nada, y simplemente era un basurero.

Quienes nos encontraron a la mañana del día siguiente, aseguraron que todas nuestras cosas estaban desparramadas por toda la carretera, y que estábamos dormidos con una gran contusión por haber chocado el auto. Este es sin duda uno de mis relatos de terror que no me cansaré de contar a mis hijos, por haberlo vivido en carne propia.