Leyenda corta del excursionista enojado

Leyenda corta del excursionista enojado

César aprovechaba su periodo vacacional para irse a pasear al bosque y así dejar de lado aunque sea por una semana las presiones del trabajo y de la vida citadina. Su sitio preferido era un valle poco explorado en el que el agua aún era cristalina y los árboles inundaban el paisaje con su bellísimo follaje. En su mochila, llevaba una grabadora de mano en la que por las tardes grababa leyendas cortas para niños, ya que le gustaba ir de vez en vez a los orfanatos para leerles cuentos a los infantes.

En sus leyendas cortas para niños se intercalaban valores que a su vez ayudaban a formar una moraleja. Buscó un lugar cómodo en el cual pudiese pasar varias horas hablando sin ser molestado. Se recargó en un grueso tronco y oprimiendo el botón de “REC” se puso a hablar de las cosas que veía.

No obstante, la paz y la quietud que César había conseguido al llegar ahí se vio ensombrecida gracias al graznido de un pato negro que apareció de repente. El animal actuaba erráticamente y sin razón alguna comenzó a atacar al campista, picoteándolo por doquier.

– ¿Qué te pasa, estás loco? No soy un cazador, sólo soy una persona que trata de reposar.

Obviamente el animal no entendió una palabra de lo que el hombre decía y siguió atacándolo sin detenerse.

Poco a poco César fue perdiendo la paciencia. A tal grado que en un arrebato de furia tomó su mochila y le asestó un golpe al pato con tal precisión que éste se desplomó hacia el suelo sin poder frenar la caída con sus alas.

El hombre se incorporó en su asiento y casualmente alzó la mirada hacia una rama del árbol. En ese lugar descansaba un nido con cuatro huevos. Prestamente se cercioró de que el pato no hubiera fallecido.

Afortunadamente el palmípedo sólo había quedado un tanto aturdido y pronto emprendió el vuelo, únicamente que esta vez sin molestar a César.

Por su parte, con lo sucedido el hombre vio que el supuesto “ataque” fue solamente un recurso del animal para proteger a sus futuros hijos.

Moraleja, cuando surja un conflicto entre dos partes, es importante que antes de iniciar una discusión sean escuchados ambos puntos de vista.

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